Bibliolancha 2021: Arroyo Chaná y Caracoles

29 de agosto

Crónica 4: Arroyo Chaná y Arroyo Caracoles

Equipo: Sergio Fasanelli- Laura Gaglioni- Carina Rita Medina – Marisa Negri

Encuentro podría ser la palabra-corazón de este recorrido que comenzó con la visita de la poeta neuquina Carina Rita Medina dispuesta a acompañarnos en este viaje maravilloso.

En la boca del Chaná nos esperaba Martín con sus papás y su perro. Martín está en primer año del secundario y es un gran lector de la biblioteca. Frecuentemente él o su papá nos visitan en el Felicaria para devolver y sacar libros en préstamo. La ciencia y la naturaleza son sus temas favoritos.

Allí estrenamos la función de kamishibai de La voz del ciervo. Reinaba un silencio de oro apenas interrumpido por el canto de los pájaros. 

Hablamos de los ciervos y del humedal en peligro, Laura le entregó a Martín una careta de ciervo  y a su mamá las semillas para la huerta. 

Desde el muelle transformado ahora en ciervo Martín nos saluda;

No somos tan distintos.

 

Pocas casas más adelante nos están esperando con una banderita roja. Los chicos corren a buscar sus barbijos mientras amarramos.

Ambar, Adriel y Camila se acercan con su mamá al muelle. Por supuesto sus dos perros también.

Para los más chiquitos que están aprendiendo a leer, buscamos las imprentas mayúsculas y los pictogramas.  Me gustan los libros de Anthony Browne da lugar a una charla entre Carina Rita y Adriel que nos explica cuáles son los libros que él prefiere.

Carina Rita entonces les cuenta de su amiga Romina y Eugenio, su sobrino, los autores de Ya vinieron las olas fuertes  y entramos en el mundo de los lentes para ver otros colores y los conjuros que pueden embellecer bicicletas.

Los chicos con los libros en las manos están absortos en los escalones del muelle. Hay mucho sol y la mamá hace sombra sobre la cabeza de Ambar con  Siete millones de escarabajos, ese libro sobre la fuerza de lo pequeño. (El libro-sombrilla parece otro invento de Romina y Eugenio).

Y llega La voz del ciervo. Los chicos escuchan atentos, ven pasar las ilustraciones de Fabi di Luca en el teatro de papel.  Hablamos de los incendios y del repentino ascenso al salón de la fama de los carpinchos.

Aún faltan libros para Camila y su mamá que deciden compartir dos de la saga de las Crónicas de Narnia, uno sobre Lola Mora y otro sobre Frida Kahlo. 

Laura ya tiene listas las caretas de ciervo. Ahora los ciervos nos despiden hasta la próxima.

El sol esplende en el cielo, Sergio le va contando a Cari cómo se forman las islas y admiramos la belleza de los Bajos del Temor.

Pasa una garza mora que queda mirándonos desde un árbol. 

Retomamos la navegación para visitar a Chicha en el Arroyo Caracoles.

Chicha es toda una institución en su arroyo y en la isla. En su casa tiene almacén y fábrica de cortinas de junco. Es una luchadora nata, siempre dispuesta a dar una mano, a poner el cuerpo.

De esas luchas nos conocemos y nos queremos.

Van y vienen los libros.Nos devuelve algunos y elige otros. Aunque lo escucha en la radio nunca leyó a Dolina y esta parece ser una buena oportunidad. 

Le pido a Rita que lea un poema de La causa de las cosidas¿. Y acontece lo que Murray Schafer llamaría la afinación del mundo. De pronto todo se concierta para escuchar ese poema; dejan de ladrar los perros, no pasa ninguna lancha. Rita habla de abuelas y conservas -no sabe, como nosotros que Chicha es una gran cocinera y que todo lo que dice da en el blanco-

Asistimos al poema como a una ceremonia. Los ojos brillan. El sol relampaguea en el río.

 

Chicha nos envía a la casa de su vecina Anita en el muelle El Fortín.  Ahí está de visita Ema que vino a ver a su abuela y está aprendiendo a leer. Es una visita rápida porque estaban almorzando y se enfrían las papas fritas!!! Pero ahí quedan La pulga preguntona y El árbol con patas para alegrar la siesta.

Un poco más adelante en la margen del frente vemos otra banderita. Una nena y un nene vienen corriendo al muelle y sus papás le siguen el tranco. 

Para Denise que tiene ojos de pícara enseguida adivinamos que La bella Griselda de Isol puede ser una buena compañía. También eligen los chicos Zoo insular, uno de los éxitos de la Genoveva. 

Hay una hermanita bebé que aparece en upa de la mamá y entonces buscamos Las historias de Lucía y Nicolás. Alberto nos pide uno de Aladino para la próxima.

Luego hay función y también un poema de Nicolás Guillén que hace que los chicos se rían como locos.

Ahora se acerca Roxana, la vecina, y nos cuenta de su amor por las plantas. Nos pide libros de poesía. Le leo un poema de Kasu, le dejo también un libro de Laura García del Castaño.

Seguimos viaje. Vamos dejando niñas y niños ciervos en cada muelle.

No somos tan distintos.

Ahora navegamos otra vez por el Chaná. Una bandera con una mano en alto con brillantina y muchos colores! Dice PAREN BG y es la bandera más linda del mundo.

Ludmila, Irupé y Eugenio nos estaban esperando. Hay pedidos específicos: libros sobre la luna, los cuentos de Velmiro Ayala Gauna para Patricia, la mamá.

Irupé que va a cumplir 8 es selectiva y sabe lo que quiere. Es la más grande y hace valer sus derechos. Se queda pensando luego de escuchar La voz del ciervo y lanza ¿por qué no van a hacer está función en la fluvial? Abre la charla con sus pregunta, la contaminación del río, las quemas, los animales en peligro… Eugenio (4) dice que él escucha la voz de los peces.

Vamos cerrando la jornada. Nos queda visitar a Mabel y a su esposo que nos pidieron algunos clásicos: El Quijote, el Martín Fierro, el Principito.

Hacemos algunas recomendaciones y cuando él nos dice que no hay buenos autores que hablen de la realidad de la isla enciende una mecha imposible de apagar.

¿Usted conoce a Roberto Arlt? ¿ a Alberto Muñoz?

Permitame que le lea algo.
En 1941 Arlt publicaba esta crónica en el diario El mundo:

Para sobrevivir en las islas hay que tener pasión por la libertad bucólica que nace de la fraternidad con la tierra y el árbol… y a pesar de que tengo un enorme perro  queriendo subirse a la bibliolancha muy cerquita, se impone este relato épico de las islas, oficia de cierre de la charla y de esta jornada.

Mabel nos regala unas confituras de naranja y pan casero, empieza a caer la tarde y nos despedimos mientras volvemos hacia los Bajos a detener el motor y ver allí en uno de los lugares más hermosos del mundo como termina el día.

Ya en casa le envío algunas fotos al querido Muñoz y él me responde. Qué alegría que estemos haciendo tantas cosas en un momento tan difícil. Agradezcamos.

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