Bibliolancha 2021: El extraordinario viaje del Sr. O por Arroyo Chaná y Caracoles

7 de noviembre

Arroyos Chaná y Caracoles

Equipo: Guillermina Weil – Caro Guiña – Marisa Negri

Invitada: Amalia Boselli

Y esta vez la travesía comenzó con El viaje extraordinario del Señor O de nuestra amiga Amalia Boselli, ilustrado por Francesca Massai y editado por Pípala en 2021.

Como parte del programa Recorridos lectores de Conabip, Ama estaba invitada a presentar su libro con nosotras en la bibliolancha; un plan perfecto de domingo, volver a los arroyos Chaná y Caracoles embriagadas por el dulzor de las madreselvas en flor.

El punto de encuentro, la Biblio Genoveva en donde acontecían reunión de comisión y festejos de cumpleaños, ese espíritu de celebración que iba a acompañarnos durante todo el viaje.

Remontamos el Caracoles hasta la casa de Chicha. ¿Dónde estaría? ¿en la huerta? ¿durmiendo la siesta? (muchas veces en la isla, las casas están lejos de los muelles, ¿y si no nos escucharon? ¿y si cantamos fuerte? ¿alguien sabe silbar?)

Finalmente encontramos a Chicha en la casa de sus nietos sobre la orilla de enfrente. ¡Acá estoy! ¡Vine a almorzar con Fidel! ¿me llevan hasta mi casa?

Con esta primera pasajera comenzamos el viaje extraordinario.

Chicha hace 25 años que vive en el Arroyo Caracoles, tiene un almacén, una fábrica de cortinas de junco y una huerta hermosa donde todos los pájaros quisieran quedarse a vivir. Le encanta conversar y nos cuenta de su nieto de un año, de ese lenguaje de gestos y complicidades que fueron construyendo en estos meses cuando la pandemia, ya vacunada, le permitió volver a encontrarse con sus seres queridos.

Y ahora que ya charlamos un rato, Chicha se vuelve niña y se entrega al cuento. Entrecierra los ojos y la voz de Amalia la lleva de viaje mientras las barbas del Señor O no paran de crecer.

Cuesta despedirse pero nos prometemos nuevas visitas y seguimos viaje hacia el próximo muelle.

En El Fortín esperan la lancha para volver a la ciudad, así que la visita es breve, nos piden que les dejemos los libros de la vez anterior que aún no terminaron de leer; mientras los adultos acomodan bolsos en el asiento de madera nos parece que Ema, la única niña de la familia, se queda con las ganas de escuchar un cuento.

Ahora amarramos al lado de La Gallega, una preciosa canoa blanca y roja, y aparece nuestra amiga Marisa que se sienta en un escalón para contarnos todo lo que pasó en estos dos años sin vernos. 

Van a pensar que exagero, nos dice, pero llegué a pensar en estos años sin venir que  sin las islas mi vida no tenía sentido.

Marisa vive medio año en el Caracoles y otro medio en España, cuando habla sus manos parecen pájaros que quisieran salir volando hacia los ceibos florecidos de la costa. Está trabajando sobre la memoria del río, navegan de aquí para allá con Chicha haciendo entrevistas, relevan las historias de cada casa del arroyo.

Marisa nos habla de los jesuitas que habitaron el delta y de los esclavos negros que quedaron acá cuando fueron expulsados. ¿Dónde están sus descendientes? ¿Qué saben de su propia historia?

Tenemos que seguir aunque la charla da para iniciar un mate y continuar toda la tarde.

Le dejamos a Marisa el Bestiario fantástico de islas, un modo de contarle que anduvo pasando por acá en este tiempo suspendido.

Nelly y sus hijas nos esperan en la próxima parada.

Mientras les prestamos libros nos van contando lo importantes que son los libros para ellas. Para Luján, de 4 (que muestra orgullosa con su manito extendida) quedan algunos de la colección Los Duraznos de Pequeño editor, y también Zoo insular. Nélida está en el último año de la primaria, le encantan los cuentos de terror y nos habla con entusiasmo de la biblioteca de su escuela en donde leen un montón, también le gusta escribir y sueña con publicar esas historias algún día.

La mamá la mira con orgullo y nos dice que ella también quisiera escribir la historia de cómo pudo trabajar y estudiar siempre de noche, y ahora se acaba de recibir y su seño Ale le mandó al celular el diploma. Entonces se levanta y nos dice, esperen que les muestro, y trae el celular para mostrarnos el certificado que en estos días le van a dar en papel, seguramente en la fiesta de fin de año de la escuela.

Nelly quiere leer poesía. De la caja salen varios posibles. Cólera buey de Juan Gelman, Los pájaros de Angel Otazo y va uno mío también, Las sanadoras, para que otras mujeres acompañen a las lectoras del Caracoles.

Dejamos para el final del visita el cuento del Señor O que nos lleva a todas volando hacia sus islas maravillosas.

Seguimos río arriba. En la orilla de enfrente ya divisamos una bandera y una caña de la que cuelga un libro ¡es un regalo para nosotras! 

Irupé y Eugenio escribieron y dibujaron, recrearon las historias que leyeron y en la tapa del libro escriben: LEER ABRE MENTES

Irupé nos pregunta ¿tienen algo de Gustavo Roldán?, por supuesto que tenemos y ella va sumando a su bolsita los libros que elige.

¿Y para la mamá? El río de Débora Mundani y La punta de la lengua de nuestro bibliotecario Gabriel Martino.

Luego viene el momento del cuento, Amalia le da a la nena la punta de la barba para que sostenga mientras el señor O vive sus aventuras. Cada vez que el cuento termina unos pájaros de colores quedan en cada casa para seguir volando. También se baja de la bibliolancha nuestra sirena para compartir el verano con Irupé y Eugenio.

Va cayendo la tarde, nuestra última visita es a Mabel y su nieta Ludmila que pide un cuento de princesas. ¡Qué suerte que la tenemos a Amalia con nosotras!, La princesa guerrera ilustrado por Bellina y editado por Muchas nueces es el indicado para este momento, y también Contracorriente y La Bella durmiente del Litoral. Heroínas a medida para niñas valientes. ¿Y qué les podemos ofrecer para leer a los grandes? Me cuesta engancharme con la lectura confiesa Mabel, a menos que sea irresistible…

A mi juego me llamaron, ahora te voy a presentar un libro irresistible!

Y a pesar de la nube de jejenes que a esta ahora van a merendar de nuestros tobillos compartimos el primer capítulo de Secretos de familia de Graciela Cabal. Mientras leo escucho las risas del auditorio y me imagino la sonrisa cómplice de Gracielita desde algún lugar del universo.

Ama cuenta por última vez la historia del Señor O, un perro viejo está muy atento a las páginas de colores. 

Nos vamos.

Mabel nos obsequia un pan dulce exquisito que vamos saboreando en el regreso.

Nos despedimos de la bibliolancha y ya en Nautilus, Gaby nos espera con un tecito caliente mientras esperamos la lancha colectiva que devuelva a las chicas a sus casas. 

Antes de irse Caro y Amalia, mellizas del sueño, reciben sus sirenitas quitapenas y conocen a Raquel que borda que te borda para que las sirenas sean.

Junto a la ventana, entre los libros de Lorca, las sirenas conversan con el pájaro maravilloso del Señor O.

 

 

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